Psicopatía

La psicopatía es un trastorno de la personalidad que se manifiesta por su comportamiento antisocial.

Es una enfermedad mental cuyas características principales son el narcisismo, la manipulación y la impulsividad.

Un psicópata es alguien que, si bien padece un trastorno mental, una alteración del carácter o de la conducta social, no tiene ninguna deficiencia intelectual.

Si bien la psicopatía es una enfermedad mental, no representa una deficiencia intelectual.

La psicopatía tiene signos característicos que pueden identificarse a temprana edad: la enuresis, el maltrato animal y la piromanía, características que suelen desvanecerse en el tiempo al avanzar hacia la vida adulta.

Las personas que padecen la enfermedad suelen llevar una vida cotidiana aparentemente normal, hasta el momento en que salen de esa normalidad para ser protagonistas de una conducta antisocial sin mostrar ningún tipo de culpa, por ejemplo al cometer un acto delictivo.

Entre los especialistas hay consenso general acerca de ciertas manifestaciones que son comunes y evidentes entre todos los psicópatas:

  • La ausencia total (o muy elevada) de empatía
  • La ausencia de culpa o remordimiento
  • La victimización
  • La manipulación
  • La marcada tendencia a cosificar a las personas o seres vivos de su entorno.
  • La violación continua de las normas sociales y los derechos de las personas en la sociedad.

Si bien esta patología está asociada habitualmente al crimen y a la violencia, la psicopatía existe tanto en el mundo criminal como en el mundo civilizado, dando cuenta la sociedad de muchos psicópatas que no tienen un historial criminal.

Existen personas con rasgos psicopáticos que nunca, a priori, cometerían un crimen. Pueden tener comportamientos sociales muy adaptados, aunque siempre hay algún rasgo que los delata.

La psicopatía suele ser confundida con la sociopatía, pero hay ligeras diferencias entre ambas que son pocos perceptibles para la mayoría de la gente.

Algunas teorías afirman que la diferencia entre ellas está en el origen, ya que la psicopatía forma parte de la estructura psíquica desde el momento del nacimiento, y la sociopatía adquiere sus rasgos con la acumulación de experiencias y el desarrollo de la persona.

Ambas alteraciones tienen en común el desprecio por los derechos ajenos, el engaño y la insensibilidad al herir al otro manipulándolo para obtener aquello que desean.

Se trata de personalidades egocéntricas, que sólo pueden ver la realidad desde su punto de vista. Su narcisismo es tan elevado que se creen superiores a los demás.

El psicópata carece de empatía desde el nacimiento, sin posibilidad de acceder a la felicidad ajena o a su dolor. La falta de empatía implica ausencia de compasión por el otro. La capacidad de planificación de sus actos le permite camuflarse socialmente sin llamar la atención, pasando desapercibido en una aparente integración a la comunidad.

La apariencia del psicópata es de un encanto superficial, se muestran abiertos y seguros sin indicios de timidez ni temor, lo que le permite adaptarse premeditadamente para alcanzar sus fines.

Algunos estudiosos afirman que la causa de la psicopatía es un daño en el sistema de recompensas, por eso el psicópata le da excesiva importancia a la satisfacción de sus deseos sin importar las necesidades de los demás, lo que lo conduce a conductas peligrosas.

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