Autoexigencia

El término autoexigencia se utiliza para describir una cualidad del individuo que se exige demasiado a sí mismo, sobrepasando lo que la sociedad espera, conducta que traspasa su vida laboral o educacional y puede extenderse al resto de su vida.

Las personas autoexigentes son muy duras consigo mismas estableciendo metas altas a veces imposibles de lograr, lo que puede provocarles ansiedad. Asimismo tienden a esperar ese mismo compromiso por parte del resto, lo que complica sus relaciones sociales y afectivas.


La autoexigencia no tiene porque ser extrema, ya que hay personas que muestran un gran compromiso con sus obligaciones pero no las llevan a un ámbito patológico, siendo en esos casos una cualidad positiva y que demuestra que un individuo es confiable y responsable.

Las personas autoexigencia se fijan metas imposibles lo que les provoca ansiedad y frustración

Quienes son autoexigentes necesitan reforzar su autoestima demostrando que logran llegar a metas difíciles, por lo que el fracaso es un golpe fuerte al valor que ellos mismos se asignan. Asimismo, suelen ver las cosas en blanco o negro, sin existir matices intermedios.


La autoexigencia puede generar problemas emocionales que llevan a complicaciones físicas a causa del estrés que las personas que la muestran sufren, ya que no descansan en la búsqueda de alcanzar metas irreales.

Hay quienes son autoexigentes por personalidad y, otros que desarrollan este problema producto de experiencias en su niñez u otros momentos de su vida, que les hacen sentir que deben exigirse al máximo para demostrar su valor o complacer a quienes admira o teme.

El vocablo autoexigencia es una palabra compuesta en que ambos componentes derivan del latín: El prefijo auto, que significa sobre sí mismo y, exigentia, que corresponde a la cualidad de quien exige. Juntos, dan paso a este término.

Los autoexigentes no disfrutan de sus logros, ya que una vez que consiguen llegar a su meta se plantean otras más difíciles y, en caso de fracaso, les es muy difícil tolerarlo ya que no saben lidiar con la frustración que les provoca.

Las personas autoexigentes se benefician de un tratamiento psicológico que les ayude a identificar su problema y llevarlo a un lugar positivo, ya que si bien es casi imposible sacar esa cualidad negativa de su personalidad, si se puede aprender a manejarla para que produzca el menor daño posible tanto al individuo como también a quienes lo rodean.

Ejemplos de uso de autoexigencia

  • La autoexigencia de Juan le impide disfrutar su vida
  • Mi jefe cree que la autoexigencia es el único camino al éxito
  • Estoy en tratamiento psicológico para tratar de controlar mi obsesión con la autoexigencia
  • El estrés de mi marido se debe a su excesiva autoexigencia

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