Fibromialgia

Mucho se desconoce acerca de la enfermedad de la fibromialgia, pero el avance de las investigaciones ha demostrado que se trata de una patología orgánica y no psiquiátrica, como habitualmente se piensa.

Derivado su nombre de “fibros”: tejidos blandos del cuerpo; “mios”: músculos; y “algia”: dolor, en las personas con fibromialgia el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor de forma distinta a la habitual, causando un dolor generalizado en todo el cuerpo.

Por eso el paciente reacciona con más intensidad al tacto y a la presión, con una sensibilidad al dolor exacerbada.

La fibromialgia es una enfermedad orgánica de causas poco conocidas, que genera dolor en todo el cuerpo.

La fibromialgia es un problema fisiológico y neuroquímico que no debe frivolizarse, ni ignorarse su sufrimiento.

El paciente se despierta por las mañanas con dolor en todo el cuerpo, necesitando varias horas para levantarse y adaptarse al ritmo normal del día.

Ello genera en la familia una disconformidad e incredulidad acerca de la imposibilidad real de asumir las tareas cotidianas, e incluso las laborales.

Si la familia y el entorno del enfermo abusara del lenguaje porque no creyera que el sufrimiento es real, las consecuencias serán desastrosas para la salud física y mental del paciente.

Un dolor sostenido durante más de tres meses, siempre llevará consigo una respuesta psicológica, afectando además la calidad de vida del paciente en su vida cotidiana.

Muchas veces se afirma, aún en el ámbito profesional, que no se trata de una verdadera enfermedad ya que el estudio clínico del paciente es normal, y el abordaje del dolor con tratamientos convencionales no es eficaz.

Como es una patología que no se ve, y los estudios clínicos ordenados por los profesionales médicos no arrojan irregularidades, desde afuera es difícil comprender lo que le pasa al fibromiálgico.

La patología está muy ligada a lo podemos llamar estrés existencial, en relación a los rasgos de personalidad que presentan en su mayoría los enfermos de fibromialgia: autoexigencia, constante sacrificio y entrega al prójimo, predisposición al sufrimiento, minuciosidad obsesiva, hiper responsabilidad.

Su proceso es la expresión psicofísica del estrés, provocado por un conjunto de adversidades mal afrontadas a lo largo de la vida.

El estrés permanente y la incapacidad para afrontarlo desbordan las capacidades adaptativas de los sujetos y provocan una desregulación del sistema nervioso central, generando un bajo umbral al dolor.

Hace menos de treinta años la fibromialgia se relacionaba con una forma de histeria, y aún hoy el concepto erróneo más frecuente es que se piensa que la fibromialgia “está en la cabeza”.

Sin embargo, quienes la padecen sufren un dolor crónico que es inseparable de los aspectos neurobiológicos, conductuales y cognitivos.

El estudio del dolor sólo es posible en el marco de la teoría cognitiva de la emoción, ya que la expresión de la enfermedad es diferente en cada persona.

Las formas individuales de reacción ante los estímulos externos dependen de la vulnerabilidad, concepto interdisciplinario que permite conocer los factores predisponentes que desencadenan o mantienen una enfermedad, y la repercusión psicológica que la misma ejerce sobre cada individuo, dependiendo del contexto afectivo.

El dolor sostenido produce, de forma secundaria en los pacientes, otras problemáticas de salud mental como depresión, ansiedad y trastornos del sueño.

La investigación sobre fibromialgia se ha convertido en un desafío para la comunidad científica, sobre todo por el incremento de su prevalencia y los hallazgos acerca de su origen multicausal, que pone de relieve la importancia de una perspectiva biopsicosocial de la salud.

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