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Histeria

La histeria es una afección psicosomática prolongada que puede afectar a hombres y mujeres. Es más común en la mujer, y se relaciona con el dolor crónico y el síndrome de intestino irritable.

A través de la somatización, muchas personas gestionan el estrés produciendo síntomas de alta intensidad. Lo que se explica por la conexión entre el cerebro, el sistema inmunitario y el aparato digestivo.

Actualmente la calificación de histérica a la mujer tiene una connotación peyorativa.

La histeria es una enfermedad de las más antiguas de la medicina, concebida por los griegos desde la Antigüedad.

Origen y etimología de la histeria

Es importante resaltar que la palabra deriva del griego hystera, que significa útero o matriz. Por eso en la antigüedad asociaban esta enfermedad con el útero de la mujer y, por lo tanto, con el sexo femenino. Esto hizo que la observación clínica no se enfocara en el hombre, que también puede tener síntomas histéricos.

Recién en el siglo XVII se incluyó la histeria entre las enfermedades del sistema nervioso. Ya no era el útero sino el cerebro el órgano afectado, y las manifestaciones histéricas eran numerosas.

Esos subtipos numerosos se convirtieron, con los años, en enfermedades independientes que se desplegaron en capítulos de la patología psiquiátrica:

  • trastorno conversivo y disociativo
  • personalidad histriónica
  • dolor psicógeno
  • parálisis
  • convulsiones
  • trastornos sensitivos, motores y sensoriales

¿Qué es la histeria?

La histeria es el reflejo simbólico de un conflicto psíquico que no tiene causa orgánica. Es una clase de neurosis por la que el sujeto expresa, a través de la somatización, la fallida elaboración de sucesos dolorosos.

Se trata de un mecanismo de defensa que expresa en su malestar una “aparente” enfermedad orgánica. Es el caso de cegueras sin lesión en el nervio óptico, o parálisis motora sin lesión en músculos y nervios.

La causa en este tipo de casos es un conflicto de la psiquis, que se presenta como una patología real. Su aparición puso en jaque la relación entre el conocimiento científico y la verdad singular del sujeto, ya que la ciencia médica no puede explicar los síntomas físicos. Primero fue el neurólogo francés Charcot en el siglo XIX, y luego Freud quienes la estudiaron con profundidad.

En los “Estudios sobre la histeria” (de Freud y Breuer en 1895) los autores esbozan los conceptos e ideas fundamentales del psicoanálisis:

  1. El inconsciente
  2. La represión
  3. La transferencia
  4. La asociación libre de ideas

Breuer inició el método catártico y la hipnosis, que fueron preliminares de los descubrimientos freudianos. La doctrina creada por el padre del psicoanálisis, fue la que tuvo mayor influencia en el mundo entero sobre la estructura de la mente y su funcionamiento.

Principales síntomas

Para Freud, los síntomas histéricos son una manifestación de deseos reprimidos, que se forman por el proceso de conversión o somatización. Entre los que más surgen de la experiencia clínica mencionamos:

  • Cefaleas y dolores de cabeza
  • Síntomas digestivos (náuseas, vómitos, pérdida de apetito, dificultad para tragar, intolerancia a ciertos alimentos)
  • Mareos y sensación de inestabilidad
  • Cansancio y falta de fuerzas en las manos
  • Parálisis motoras y anestesias localizadas
  • Convulsiones, tics y contracturas
  • Cegueras parciales
  • Alteraciones de la sexualidad (falta de deseo o de placer)
  • Impotencia y frigidez
  • Disneas (ahogos) y fobias
  • Tos nerviosa
  • Disfonía y mutismo
  • Amnesia histérica (el sujeto olvida quien es y crea múltiples personalidades)
  • Disociación psíquica

Estos síntomas no tienen un origen neurológico, pero tienen la capacidad de repetirse. Muchas veces aparecen teatralizaciones, gritos, revuelcos por el piso, golpes incoordinados, arañazos, temblores y espasmos que se asemejan a epilepsia.

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