Infidelidad

En la sociedad actual la infidelidad es un comportamiento psicosocial muy común, que implica mentira y traición en las relaciones humanas.

El término infidelidad se relaciona habitualmente con el engaño, cuando en una pareja uno de los dos miembros mantiene una relación íntima con otra persona, engañando al otro.

Es indispensable la existencia de la traición para hablar de infidelidad, ya que en las relaciones poliamorosas los miembros aceptan y pactan el sexo libre.

Generalmente asociamos la infidelidad al sexo, pero se puede ser infiel en muchos aspectos.

Si bien asociamos generalmente la infidelidad al engaño sexual, en una relación pueden darse muchos otros modos de ser infiel.

En la infidelidad hay una violación de la confianza, ya que la conducta infiel es a espaldas del otro.

La fidelidad va más allá de la abstención de todo contacto físico con otras personas. La infidelidad es la ruptura de un pacto implícito o explícito de la relación.

En una pareja la infidelidad es mucho más que la infidelidad sexual, es la ausencia de mentiras en todas las dimensiones de la persona.

Una de las más comunes es la infidelidad en el terreno económico, en el que una de las partes de la pareja retiene dinero a escondidas, tiene una cuenta individual no revelada, oculta los verdaderos ingresos de dinero, o aparenta una situación económica que no es real.

Con el auge de las aplicaciones virtuales, el engaño acerca de la propia identidad y de la propia vida también es muy frecuente.

Es común engañar sobre el propio trabajo, sobre una edad falsa, sobre un pasado que no existe o cualquier otro embuste en el que intente disimularse quién realmente uno es.

Muchas veces se inventan identidades falsas para mantener relaciones paralelas al matrimonio, o peor aún, con otros fines deshonestos. Esto puede ocultar un trastorno de personalidad que necesita un tratamiento profesional.

La más evidente es la infidelidad sexual, en la que puede o no haber contacto físico. Claro ejemplo es la interacción personal a través de un chat erótico, sea telefónico o por la web, en el que rara vez se llega al plano real y corporal.

Sin embargo, la situación traspasa los límites del acuerdo de la pareja, traicionando los códigos de lealtad. Por eso es recomendable una comunicación clara delimitando qué es lo permitido y lo no permitido para esa relación.

Aún tratándose de un tema de conversación delicado, que suele ocasionar miedo a la ruptura de la relación, es necesario afrontarlo para evitar la pérdida de confianza y peores consecuencias.

Las microinfidelidades son cada vez más comunes debido a la variedad y cantidad de opciones que ofrece el uso habitual de la tecnología.

La infidelidad online abunda actualmente, en un mundo digital que permite la conexión con personas de regiones remotas con las que no sólo se puede hablar sino ver, escuchar y tener sexo virtual.

La infidelidad, en cualquiera de sus formas, es la manera más fácil de lastimar al otro e incluso de destruir el amor. Sanar, a pesar del dolor, hacer una revisión de las causales y perdonar es indispensable para dar comienzo a una vida de pareja más honesta, aunque no sea con la misma persona.

La sinceridad es necesaria para fortalecer los vínculos; se impone la reflexión sobre uno mismo, sobre la pareja, sobre las propias acciones y el impacto que puede causar la infidelidad en los demás.

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