Llamamos tradicionalmente dinero al conjunto de billetes y monedas que se utilizan como medio legal de pago.

Sin embargo, en la actualidad esa definición ha quedado algo antigua desde la aparición de otras formas de pago como las tarjetas de crédito, las transferencias electrónicas y la criptomoneda, entre ellas el bitcoin.

Podría ser más conveniente definir al dinero como todo activo o bien aceptado generalmente como medio de pago por parte de los agentes económicos, que además cumple la función de ser reserva de valor.

El dinero es un medio de pago aceptado legalmente.

El surgimiento del dinero fue en épocas primitivas, como evolución de la ancestral práctica del trueque.

El trueque era un intercambio de bienes materiales o servicios, por otros bienes materiales o servicios a los que se les asignaba el mismo valor, semejante al contrato que hoy llamamos permuta.

Es diferente de la compraventa habitual porque en la permuta no existe el dinero como intermediario del valor de la transacción.

El dinero surgió porque no siempre en el trueque las partes necesitaban el bien o servicio que ofrecía la otra interviniente, para lo cual el dinero apareció como solución a tal adversidad.

En la actualidad, el dinero evolucionó en una serie de desarrollos de gran innovación a partir de las tarjetas de débito y crédito, los sistemas de pago online (Mercado Pago, PayPal) hasta los nuevos paradigmas que incorporaron las criptomonedas, liberando a los usuarios de la intermediación bancaria.

En una economía el dinero cumple tres funciones fundamentales:

  • Es un medio de intercambio, lo que significa que es aceptado generalmente por la sociedad para formalizar la compra y venta de bienes y servicios. El dinero reemplaza al antiguo sistema de trueque.
  • Tiene la utilidad de servir para documentar deudas, y de ser una unidad de cuenta, ya que el valor de los bienes se utiliza en comparación con otros bienes.
  • Tiene la función de ser una reserva de valor, es decir que a lo largo del tiempo permite la transferencia de la capacidad para comprar bienes y servicios.

Como medio de pago, el dinero tiene que tener ciertas características fundamentales:

El dinero debe ser durable, es decir que tiene que ser capaz de circular y permanecer en buen estado o en condiciones aceptables por un tiempo razonable.

Debe ser fácilmente transportable por parte de los tenedores, aún cuando se trate de una cantidad de valor sustancial. Antiguamente, en las economías primitivas, el ganado era el dinero por excelencia, lo que resultaba muy difícil para transportar.

El dinero debe ser divisible, es decir tener la posibilidad de subdividirse en partes pequeñas sin que pierda su valor.

Además, el dinero debe ser homogéneo y sus divisiones uniformes, cualquier unidad debe tener un valor idéntico al de las demás. Una misma cantidad de dinero debe valer siempre lo mismo, y aquello que se utilice como dinero debe ser reconocido por todos como tal.

Para que el dinero mantenga su valor, su emisión debe ser controlada por el organismo de emisión y control, evitando su falsificación.

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