Existencia

Existencia es una palabra que proviene del término en latín existentia, que a su vez deriva del verbo existere, constituido por ex (“fuera”), sistere (“detenerse”) o stare (“estar derecho”) que significa “aparecer, mostrarse”. Su significado, atendiendo el origen etimológico, es “lo que está afuera” o “lo que está ahí”.

Cuando hablamos de existencia no hacemos referencia sólo a su raíz biológica, sino que la existencia humana engloba mucho más en relación a aquello que no podemos ver ni tocar. Hablar de existencia es hablar de las cosas que traspasan las fronteras, que realmente trascienden y perduran en el tiempo. En el mundo todo “es” y existe.

La belleza de la creación está presente en toda la existencia.

El tema de la existencia es una cuestión nada fácil de abordar, y sin duda es un tema filosófico. Si bien se adentrará no sólo en cuestiones biológicas o psicológicas, atravesará también cuestiones emocionales y culturales.

El impacto de la temática sobre la existencia es tan grande que inspira movimientos sociales y corrientes ideológicas con base en su interpretación. Siempre será un tema polémico, debido a la gran variedad de perspectivas que se puedan adoptar y el contexto desde el cual se analice.

Según el pensamiento del filósofo Emmanuel Levinas, “lo absoluto de la relación entre el existente y la existencia, está a la vez constituido por el dominio del existente sobre la existencia, como así también de la existencia sobre el existente”.

De ello surge el análisis entre lo que hay, lo que existe y su trascender, la huella que deja. El existente y la existencia dependen el uno del otro y en esta interdependencia se modifican uno al otro.

El mismo Levinas cita que “el presente es el hecho mismo de que hay un existente.” Nuestra existencia está condicionada por múltiples factores, y no cabe duda que podría influenciar en nosotros cualquier otro existente, pues según Levinas “todo se puede intercambiar entre los seres, salvo el existir”.

En la relación con el otro, la presencia de su mirada implica un reconocimiento que el otro hace de nuestro ser, y ese reconocimiento nos hace conscientes de nuestra propia existencia.

Además del impacto que significa la existencia de otros existentes, se agrega el impacto de creer en nuestra propia existencia a través de ellos, constituyendo así una existencia colectiva además de una individualidad.

Cuestionarnos el origen de la existencia nos lleva a concebir la idea de Dios como superioridad a todo lo creado, existencia que no puede ser refutada con solidez desde ninguna perspectiva. Aún quienes lo niegan, están dando cuenta de que consideran la posibilidad de su existencia.

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