Frívolo

Frívolo es un adjetivo calificativo que se aplica a todo aquello que es superficial o insustancial.

Según su origen etimológico, del latín frivolus, su significado es vano, ligero, banal o fútil.

La frivolidad es una característica propia de las personas esnob, que no profundizan en las relaciones que establecen.

La frivolidad produce desinterés por el diálogo sobre contenidos serios y profundos.

Quien es snob se interesa en pertenecer a un círculo social superior al que pertenece, imitando sus costumbres, indumentaria y estilo de vida para buscar su aceptación.

De este modo, pasan a segundo plano los temas existenciales, las convicciones reales, las verdaderas opiniones y preferencias para adoptar las del otro al que se quieren parecer.

La cualidad de ser frívolo denota desinterés por cuestiones que no se relacionen con las apariencias, con la moda, con llevar vestimenta de primeras marcas, automóviles y tecnología de avanzada.

En verdad no se trata de calificar negativamente estas posesiones, sino que la frivolidad incluye la admiración por todo ello y el desinterés por cualquier otra temática.

Es muy común que el ser frívolo lleve a la persona con esa cualidad a canalizar su interés por lo banal a través de las redes sociales. En ellas es posible curiosear en la vida de los demás y establecer contactos fugaces, de máxima superficialidad y poco compromiso.

En muchos casos, la superficialidad de las personas puede causar falta de aceptación por parte de grupos sociales que destacan por cualidades como el servicio, la cooperación, la ayuda social, temas preferidos a la hora de la conversación casual.

Y más acentuada aún es la poca posibilidad de integración a grupos culturales, políticos o profesionales cuyas conversaciones versan sobre contenidos que suelen incursionar en lo académico y lo intelectual.

Ello no significa que la frivolidad no pueda ser característica de personas con todo tipo de formación académica, puesto que se trata de un rasgo de la personalidad que va más allá del nivel educativo.

La falta de profundidad en los diálogos deja expuesto a quien es frívolo, que rápidamente se muestra aburrido, indiferente y desinteresado en este tipo de encuentros sociales.

En las relaciones sociales la persona frívola tiene dificultad para interactuar y establecer vínculos duraderos, como así también para sostener en el tiempo la amistad o la pareja, ya que su enfoque está dirigido hacia lo superficial.

Los vínculos se construyen con escucha, con compañerismo, con soporte emocional, con solidaridad, por lo que si lo que predomina es el interés por lo que no es importante para el otro, la relación se convierte en banal y poco perdurable.

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