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Psicosomático

Un trastorno psicosomático o de somatización es aquella condición por la que los pacientes experimentan síntomas físicos intensos sin causa conocida. Es decir, no existe una afección médica que justifique la sintomatología.

Los trastornos psicosomáticos incluyen problemas orgánicos cuyo origen es una dolencia emocional, en general inconsciente. El conflicto psicológico se expresa a través del cuerpo en forma de estrés, ansiedad o tensión.

Son muy comunes el cansancio, dolores de cabeza, problemas digestivos, dolores en el cuerpo, afecciones de la piel, del aparato respiratorio y presión arterial.

un trastorno psicosomático que se expresa como dolor de cabeza

Las cefaleas y migrañas suelen ser manifestaciones psicosomáticas.

Etimología de psicosomático

Si bien el término es un neologismo que denomina aquellos malestares y angustias que se manifiestan en síntomas físicos, fue formado por tres raíces griegas:

  • psique (en referencia al alma, psiquis o actividad mental, de donde se derivan psicología, psiquiatría o psicopedagogía)
  • soma (que significa cuerpo, corpóreo como ocurre con la palabra cromosoma)
  • tikos (o relativo a)

¿Qué es un trastorno psicosomático?

Es un conflicto interno de carácter psicológico que no pudo ser resuelto, sea o no inconsciente. Este conflicto psíquico surge por la falta de capacidad de afrontamiento de las dificultades. Se manifiesta con síntomas físicos, como:

Cabe señalar que, si bien los trastornos de orden psicosomático no tienen un origen físico directo, sus síntomas pueden ser tan importantes como cualquier enfermedad. Habitualmente se cree que se trata de dolencias imaginarias, por su similitud con la hipocondría. Esta sucede cuando la persona está convencida de que va a enfermar en forma seria, es decir tiene pocos síntomas reales.

La persona es un ser bio-psico-social, es decir que entorno, cuerpo y mente no son entidades separadas, sino que constituyen un todo integrado. El equilibrio entre ambos depende de la forma en que cubrimos nuestras necesidades básicas, y afrontamos los conflictos.

Si obviamos algo no hacemos que desaparezca, sino que lo transformamos (sin saberlo) en un malestar de nuestro cuerpo, al que podemos interpretar. El método farmacológico convencional puede paliar algunos síntomas, pero no puede evitar que surjan otros. Por eso hay que recurrir a la psicoterapia, que es muy eficaz en la curación.

La personalidad psicosomática

Muchas personas acumulan, a lo largo de la vida, episodios de tristeza. Cuando los sucesos traumáticos desbordan la capacidad de elaboración se produce una desorganización psíquica. De esta forma, con un punto de partida esencialmente depresivo, la desorganización progresiva  se torna patología. Y esta puede situarse en un plano mental o en un plano somático.

Las anomalías en el funcionamiento mental dan lugar a la personalidad psicosomática, con características como:

  • Aparente normalidad psíquica e hiper-adaptación social
  • Pensamiento operativo, ligado a lo práctico
  • Incapacidad para contactar con sus propios sentimientos, y con la expresión de ellos. Sus intercambios son vacíos, carentes de afecto
  • Desvinculación con el inconsciente, por lo que la persona tiene incapacidad para soñar (desplegando actividad onírica). Los sueños tienen la función de liberación de las fantasías inconscientes, o la neutralización de experiencias traumáticas.
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