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Minotauro

El minotauro era un monstruo creado por la mitología griega, con cabeza de toro y cuerpo de hombre.

El mito de Teseo y el minotauro, relata la historia de un viejo monstruo que vivía en un laberinto de la isla de Creta.

Temido por los atenienses porque se alimentaba de carne humana, el minotauro fue enfrentado por un héroe: Teseo.

minotauro de la mitología griega

Mitad hombre y mitad toro, el monstruo mitológico sigue protagonizando historias.

Teseo y el Minotauro

En la leyenda de la mitología griega, Teseo y Hércules eran amigos y rivales. Ambos fueron héroes legendarios en sus respectivas ciudades: Atenas y Tebas.

Esa rivalidad entre ambas ciudades, llevó a sus héroes a superarse en célebres hazañas y grandes desafíos. Así llegó Teseo a enfrentar, cuerpo a cuerpo al minotauro.

Por una antigua deuda de honor los atenienses estaban obligados a entregar, durante treinta años, a sus niños y jóvenes a las fauces del monstruo. Encerrado en su laberinto de corredores intrincados, nadie que entraba podía encontrar la salida.

El viejo monstruo era la mascota del rey de Creta Minos, y estaba confinado a resguardar el laberinto que construyó Dédalo. Su diseño tenía el objeto de que la bestia no pudiera salir de sus enredados corredores.

¿Quién era Teseo?

Según la mitología griega, Teseo era un rey de Atenas. Según una parte de la tradición era hijo de Poseidón, el dios del mar. Por otra parte, Teseo fue fundador de Atenas (en griego antiguo su nombre significa “el que funda”).

“La vida de Teseo” del filósofo e historiador Plutarco, narra las peripecias del héroe ateniense. Y también aparece como personaje principal de dos obras de Shakespeare: “El sueño de una noche de verano” y “Los dos nobles caballeros”.

El mito del Minotauro

Teseo viajó a Atenas para llevar el tributo al rey Minos de Creta, según la condición impuesta por un antiguo conflicto militar. La ofrenda consistía en el sacrificio de siete niños y siete doncellas, que serían devorados por el monstruo del laberinto.

Para evitar esas muertes horribles, hizo falta que alguien suficientemente valeroso entrase al laberinto sin perecer en el intento. Teseo se presentó voluntariamente para cumplir esa misión, como si fuese parte del tributo de jóvenes.

Cuando llegó a Creta, obtuvo la ayuda inesperada de la princesa Ariadna. La ayuda consistió en atar un ovillo de hilo a la puerta de entrada del laberinto.

Al caminar, Teseo desenrollaría el hilo hasta encontrar al temido minotauro. Luego de una cruenta lucha cuerpo a cuerpo, logró matarlo con una espada. Volvió a enrollar el hilo hasta encontrar la salida, donde lo esperaba Ariadna para huir con él a Atenas.

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