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Aquelarre

El aquelarre es una denominación que refiere a la agrupación de brujos y brujas para realizar rituales de hechicería. En ella se invoca y adora a Lucifer en medio de la ceremonia maléfica.

Aquelarre es una palabra que significa “delante del macho cabrío”, en relación a una reunión nocturna para realizar brujería. En ella se supone la presencia del demonio, a través de la figura de la cabra macho.

En el aquelarre (también llamado sabbat) la reunión del clan tiene el fin de realizar prácticas mágicas o supersticiosas, presidida por Satanás.

El Aquelarre ante la presencia de la cabra macho que representar al demonio

El macho cabrío representa a Satanás en las reuniones de brujería, y ante él se sacrifican niños y jóvenes.

Etimología de aquelarre

Desde mucho tiempo antes de la llegada del cristianismo, existe la idea de las brujas vinculada a las mujeres. Ya el Antiguo Testamento (en el libro bíblico del Éxodo) prohibía la brujería.

Durante la Edad Media, la idea resurge vinculada a la adoración del demonio, representado como un macho cabrío. Los encuentros secretos de las brujas se llamaron aquelarres, según la etimología vascuence de la palabra akelarre, que significa “prado donde pasta el cabrón”.

Dicho término está formado por:

  • aker (macho cabrío o cabrón)
  • larre (pradera o prado)

Por eso en algunos países de lengua latina o española, se usa el término “cabrón” en forma despectiva para nombrar a las malas personas. Ello se debe a la antigua asociación con el demonio.

Origen e historia del aquelarre o sabbat

El origen del término como reunión de brujas, surgió por algunos gobernantes cristianos del Imperio Romano con prejuicios antijudíos. Estos buscaron asociar el día prescripto de descanso sagrado y obligatorio judío, con la actividad satánica.

Es decir que los cristianos ortodoxos de la época relacionaron al sabbat del judaísmo con prácticas demoníacas y de adoración al diablo, que se celebraban la noche del viernes.

La celebración satánica

El apogeo de estos rituales fue a fines de la Edad Media, hasta el siglo XVIII. La asistencia al aquelarre era obligatoria para las brujas, que eran azotadas si se ausentaban.

Cada bruja alimentaba con su pecho a un sapo, y luego de azotarlo hasta el vómito, se untaban con el agua hedionda, verdinegra y repugnante que desprendía. Mientras recitaban una fórmula: “de aquí en adelante seré una sola cosa contigo, seré un demonio”.

Uso de sustancias

Para alcanzar el éxtasis durante el ritual, era común el uso de diversas sustancias. Ante el peligro de suministrarlas por vía oral (ya que es difícil calibrar la dosis para que no sea letal), algunas sustancias se aplicaron por vía rectal o vaginal. 

Del mismo modo, se utilizaron calderos para preparar los ungüentos, lo que motivó la aparición de leyendas vinculadas al carácter sexual de las celebraciones.

Para aplicar las sustancias en la vagina se usaba una especie de consolador, lo que dio lugar a imágenes de brujas con un palo entre las piernas, o una escoba.

Por otro lado, también se vinculan los sapos a la brujería, ya que muchos son venenosos por contacto, y su piel alucinógena.

Homenaje al demonio

Acompañado de ofrendas siniestras, como el sacrificio de niños, el homenaje debía demostrar la comisión de algún delito, como objetos robados. La marca que identificaba al brujo se le colocaba en lugares recónditos cuando pasaban a formar parte de la cofradía, y luego se bailaba y danzaba en forma frenética.

El sermón del demonio en la misa negra exhortaba a brujos y brujas a hacer el mal. Luego los feligreses se arrodillaban uno a uno frente al demonio besando los genitales, los pechos y el ano.

El demonio copulaba con las brujas y sodomizaba a los brujos, antes de dar comienzo a la orgía. En ella se mezclaban con promiscuidad, sin tener en cuenta sexo ni parentesco.

La función del aquelarre era el emparejamiento sexual con el diablo, y de los brujos entre sí. Cuanto más repugnante y ofensivo fueran los actos sexuales, más agradaba a Satanás.

Sinónimos de aquelarre

sabbat

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