Cristiano

Es cristiano todo aquello que es relativo al cristianismo, la religión más extensa del mundo.

El cristianismo está basado en las enseñanzas de vida de Jesús de Nazareth, en la creencia de que Jesús es el Hijo de Dios y el Mesías (en griego es Cristo), por ello los seguidores de Cristo son llamados cristianos.

Cristo proviene del latín Christus, y es una traducción del término hebreo Mesías, cuyo significado es “ungido”.

Cristo fue el Mesías, el Hijo de Dios enviado a morir en la cruz según el plan de salvación trazado para la humanidad.

Para el cristianismo, Cristo es utilizado como sinónimo de Jesús, como podemos verlo escrito en el Nuevo Testamento.

Los seguidores del cristianismo pertenecen a gran diversidad de culturas y etnias, cuyas ramas son el catolicismo, el protestantismo y la ortodoxia.

Los discípulos y seguidores de Jesús son denominados cristianos, porque confiesan y creen que Jesús es el Mesías que fue profetizado por el Antiguo Testamento, razón por la que lo llamaban “Jesús Cristo” o “Jesucristo”, que significa : Jesús el Mesías.

Para la fe cristiana Jesús es el Hijo unigénito de Dios, el salvador y redentor de los hombres, es el mismo Dios encarnado en un ser humano.

La cristología es una rama de la teología que se encarga de estudiar la naturaleza divina de la persona de Jesucristo.

En los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, los libros de Mateo, Marcos Lucas y Juan, se describe a Jesús como ungido por el Espíritu Santo, hijo de Dios y Mesías.

Quien vivió como un hombre y murió como un hombre, sometido a humillación y sufrimiento con la muerte en la cruz.

Pero si era el Hijo de Dios, bien podría haber cancelado esta agonía y muerte tan cruel, de tanto dolor y tormento.

Sin embargo, se cumplió así el plan de salvación de Dios para la humanidad, por el que hizo resucitar a su único Hijo entre los muertos al tercer día, para salvación de la humanidad, y para muestra de su poder y su gloria venciendo a la muerte.

La Biblia afirma que fuimos creados por un Dios personal que nos ama, que pensó un propósito y diseñó un plan de vida para nosotros aún antes de que naciéramos, y que tiene el control y gobierno sobre todas las cosas.

Como escribió el apóstol Juan en el capítulo 1 versículo 3: “… todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada hubiese sido creado”.

“La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos”. Juan 1:4

Ser cristiano es mucho más que pertenecer a la religión cristiana o defender ciertos dogmas. Se trata de un estilo de vida de personas que siguen a Cristo, siguen sus valores, su conducta, su pensamiento, su modo de obrar, su forma de tener compasión, de dar a los pobres, de perdonar.

El hombre de nuestros tiempos actuales busca explicación a sus orígenes separado de Dios, como si el ser humano y la tierra misma fueran producto de una explosión mágica.

Somos totalmente incapaces de entender, amar o agradar a Dios, y creemos que cambiando algún patrón de comportamiento seremos dueños de nuestro destino.

Sin embargo, el amor de Dios nos ha provisto de un Salvador que pagó la deuda por nosotros, que pagó por nuestros errores, por nuestras maldades, que murió por nosotros, los pecadores.

Su resurrección confirma que Su sacrificio y vida fueron suficientes para justificar a los suyos, a los que le siguen, por tanto Cristo puede perdonar y salvar a los que se arrepienten y ponen su fe en Él.

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo“. Romanos 10.9

Y la consecuencia de esta confesión íntima, que puedes hacer a solas en tu cuarto sin necesidad de ningún sacerdote, es, nada menos, que el regalo de la vida eterna.

Si yo me equivoco, nada habrá que perder; más, si se equivocan los que no creen,  tendrán toda la eternidad para arrepentirse.

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