El Yo tiene distintas acepciones, una de ellas es el pronombre personal de primera persona del singular. Es decir que el Yo es un pronombre con el que quien escribe o habla se refiere a sí mismo.

Por otra parte, el Yo es un concepto del Método del Psicoanálisis creado por el neurólogo austríaco Sigmund Freud, una de las más exponenciales figuras del Siglo XX.

El Yo formulado por Freud es la conciencia del ser humano, es decir la instancia psíquica que media entre los instintos (Ello), los mandatos e ideales (Superyó) y la realidad.

Retrato de Sigmund Freud, creador de las instancias del ello, el yo y el superello

El psiquiatra y neurólogo Sigmund Freud, reconocido Padre del Psicoanálisis.

El conflicto: el Yo, el Ello y el Superyó

Para el científico Sigmund Freud, la personalidad humana es el resultado de un conflicto entre:

  • pulsiones o impulsos biológicos que tienen al placer (el bebé llora cuando tiene hambre impulsado por el ello)
  • límites sociales que la persona internaliza (son mandatos inconscientes impuestos por el Superyó)
  • la parte consciente (el Yo) es mediadora entre los impulsos, los límites y la realidad.

Por lo tanto, el resultado de los esfuerzos por resolver esta puja de intereses o conflicto básico determina la personalidad.

Estos conceptos abstractos ayudan a comprender la dinámica de la mente:

  • El Ello es como una reserva de energía psíquica inconsciente, que todo el tiempo lucha por satisfacer impulsos básicos de supervivencia y reproducción. El Ello opera según el principio del placer, busca satisfacción inmediata si no es restringido por la realidad. El bebé recién nacido es gobernado por el Ello, sólo necesita que satisfagan sus necesidades sin importar la realidad de su medio ambiente.
  • El Yo se rige por el principio de realidad: busca la satisfacción del Ello pero de una manera más conciliadora con la realidad. A medida que el Yo se va desarrollando cuenta con pensamientos, recuerdos, juicios parcialmente conscientes. El bebé llora pero recuerda que si espera la mamá pronto vendrá a amamantarlo.
  • El Superyó comienza a formarse a partir de los 4 o 5 años, y le indica al yo cuál es la conducta ideal, el deber ser de nuestro comportamiento.

La tarea del Yo

Freud fue un gran revolucionario en el pensamiento hegemónico de su época. Su búsqueda era dar una explicación a la dinámica y forma de operar de la mente.

Detectó entre sus pacientes que el proceso de represión es inconsciente, que no dependía de la intención ni la voluntad. Y dividió la estructura psíquica en tres partes que están en pugna permanente:

  • Nuestros deseos de gratificación más primitivos o pulsiones (el Ello)
  • Los pensamientos morales y éticos que contrarrestan al Ello (el Superyó)
  • El mediador, que permanece entre ambos y busca el equilibrio, mediando entre las necesidades primitivas y la moral a través de la adaptación con el mundo exterior (el Yo)

La cura del habla

Los métodos de Freud fueron polémicos en su tiempo, pero es indiscutible su impacto en la psicología y la psiquiatría. Desarrolló la “cura del habla”, a través de la catarsis que permitiría al paciente la mitigación del dolor y desaparición de los síntomas neuróticos e histéricos, por medio de un monólogo sin censura por parte del analista.

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