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Doncella

Doncella, palabra con una connotación de virginidad, se usa para denominar a la mujer joven que no ha conocido varón o que no ha sido desposada, al decir de la Biblia. Muy usual en la Edad Media, la doncella era un personaje típico de muchas historias y novelas románticas donde el amor y la mujer virgen jugaban importante rol.

Proveniente del diminutivo dominicella, equivalente a “señorita” y dominicellus o “señorito”, ambos derivados de domus. En latín domus designa a una casa o vivienda familiar cuya dirección está bajo el pater familias, o cabeza de una domus (generalmente el varón o padre de familia) y su esposa es la domina.

Doncella

Dueño y dueña proceden de ambas palabras, y sus tratamientos de cortesía, doña y don. De allí que los sirvientes de la casa llamen don y doña a los dueños o señores de la familia, utilizando los diminutivos dominicella y dominicellus para sus hijos, de los que se derivaron doncel y doncella.

En la época medieval, las doncellas no eran las campesinas sino las jóvenes vírgenes que pertenecían a la realeza, hijas de familias enriquecidas que eran dueñas del poder político y económico.

Su representación más característica muestra a las doncellas con largos cabellos, vestidas con delicados y lujosos vestidos complementados con costosas joyas y finos calzados. La belleza inocente y la pureza de su mirada no desentonan con sus educados movimientos y la gracia de sus expresiones.

Luego de la Edad Media, las doncellas eran las mujeres que asistían a las damas de la realeza en la corte, sirviéndolas como criadas. No sólo brindaban su servicio doméstico sino que compartían la vida cotidiana con las mujeres de la alta sociedad, acompañándolas en sus experiencias diarias.

Doncella es un término que también se utiliza para nombrar una mujer contratada para realizar el trabajo doméstico en una casa, brindando sus servicios a cambio de una remuneración dineraria.

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