Cultura física

La cultura física es un concepto relacionado con el cuerpo, los hábitos, las actividades físicas y el movimiento.

Pero también implica una búsqueda en relación a la plenitud y la recreación como ocurre con el deporte, por eso decimos que ambos son fenómenos sociales.

La cultura física va más allá del deporte sino que es un fenómeno social.

La cultura física, el deporte, y las diferentes ofertas recreativas están asociadas a la calidad de vida del individuo.

Son incuantificables los efectos positivos que esta modalidad de vida relacionada con la actividad física genera sobre la salud, la inclusión social y hasta el desempeño educativo.

Por eso el deporte y la actividad física deberían ser considerados socialmente necesarios y estar subordinados a políticas sociales para el desarrollo humano, la convivencia y el liderazgo.

Los clubes de barrio por ejemplo, son herramientas eficaces y claves en materia de integración social y de inclusión. Son piezas fundamentales en la construcción del tejido social.

Cumplen un rol esencial para la promoción cultural y concentración de chicos de la calle que encuentran una especie de hogar entre la gente y compañeros del club que los contienen.

Un chico en un club es un chico menos abandonado en la calle, y probablemente una posibilidad menos de delincuencia y drogadicción.

Los países poco desarrollados están atravesados por problemáticas sociales como el narcotráfico, las adicciones, la violencia, la desocupación, el hambre.

Los clubes de barrio son una herramienta de salvataje para resguardar a los niños de las amenazas que los rodean, y además igualan oportunidades en lo deportivo rompiendo cualquier diferencia de estatus social y económico en pos de la habilidad.

Trabajar en equipo, compartir entre pares convocados por un interés en común es una enseñanza de los clubes de barrio que brindan contención frente a la vulnerabilidad social.

Estos espacios barriales brindan actividades deportivas y sociales no competitivas, educación informal, cultura física y en muchos casos alimentación, erigiéndose en fuentes de contención para jóvenes y niños afectados por situaciones familiares vulnerables, padres sin trabajo o captados por el alcohol y las drogas.

La cultura física se convierte a través de estos espacios que incitan al encuentro y la socialización, en un puente para crear amistades y construir vínculos afectivos con los beneficios que ello reporta a nivel de la salud no sólo física sino mental.

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