Alcoholismo

El alcoholismo puede definirse como un comportamiento problemático recurrente asociado a la ingesta de alcohol, que genera consecuencias perjudiciales en el área familiar, laboral, financiera, educacional, legal y médica. El alcohólico fue definido por Alcohólicos Anónimos como «toda persona vencida por el alcohol cuya vida comienza a ser inmanejable». Los dos conceptos claves de cualquier definición son la pérdida de control y el uso continuado de alcohol.

El alcoholismo no tratado está asociado a la morbilidad y mortalidad, generando cien mil muertes por año; a los problemas legales y sociales; a los actos de violencia y accidentes. Es una de las causas más frecuentes de los desórdenes psiquiátricos.

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La incidencia más habitual se da en hombres, pero está incrementándose en las mujeres y en los adolescentes de 15 a 19 años.

La etiología puede ser familiar en la mayor parte de los casos. Un factor de riesgo importante para el desarrollo de esta injuria es tener un pariente alcohólico. Aunque el medioambiente y los factores interpersonales son importantes, una predisposición genética de base puede observarse en las formas severas.

El factor de herencia asociado al componente genético individual, otorga una vulnerabilidad para el desarrollo del alcoholismo en un 40-60%.

Según los parámetros definidos por la Asociación Americana de Psiquiatría, podemos diferenciar distintos tipos de personas alcohólicas:

  • Los usadores pesados, que son aquellos que toman más allá de los límites considerados normales.
  • Los malos usadores, son quienes toman buscando los efectos beneficiosos que le produce el alcohol para enfrentar los problemas de la vida.
  • Los abusadores utilizan el alcohol aún en situaciones en las que deberían estar sobrios, como conducir un vehículo, asumiendo problemas legales y sociales reiterados por el abuso.
  • Los dependientes, sujetos con alta tolerancia al alcohol que necesitan grandes cantidades para lograr los mismos efectos, alternan períodos de abandono y fracaso, sufriendo síntomas de abstinencia y frecuentes intoxicaciones. Abandonan actividades ocupacionales y sociales padeciendo problemas psicológicos o físicos que exacerban el uso del alcohol.

Casi todos los alcohólicos presentan desórdenes psiquiátricos, abuso de drogas, personalidad antisocial, y son fumadores «pesados» (más de 20 cigarrillos diarios). La cirrosis hepática y los daños neurológicos se asocian al tabaquismo, que también puede degenerar en neoplasia de hígado.

El reconocimiento del problema por parte del paciente o de la familia es el comienzo de la solución.

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