Cruzar el rubicón

La expresión “cruzar el rubicón” simboliza una actitud de riesgo, la acción de dar un paso decisivo hacia una empresa sin vuelta atrás. El rubicón es el nombre de un torrentoso y corto río italiano que en la antigüedad marcaba un límite que no debía fraguarse, según reglamenta el Senado romano. Pese a la posibilidad de una guerra civil, Julio César asumió el peligro y cruzó el rubicón con sus tropas, hazaña que convirtió la frase en legendaria.

Muchas veces transitamos nuestra vida cotidiana en medio de la rutina y un tono gris opaco que nos lleva a afirmar que en nuestra vida “nunca pasa nada”. Siempre las mismas costumbres, las mismas cosas, la misma comida, la misma ropa, el mismo hábito, el mismo despertar…

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No asumimos riesgos porque no nos gustan los cambios, no estamos dispuestos a que interfieran en nuestra comodidad diaria. Es cómoda nuestra zona de confort, es segura, está bajo nuestro control y nos da garantías de que siempre será lo mismo, las mismas cosas, las mismas personas, los mismos hábitos, el mismo gris…

Cruzar el rubicón nos desafía al riesgo, a entrar en una metamorfosis que nos lleve a dejar de ser aquellos que transcurren su devenir diario en el aburrimiento, a veces en la mediocridad, para pasar a animarnos, a arriesgar, a lanzarnos irrevocablemente a hacer alguna cosa y asumir las consecuencias, no sólo para darle color a la vida sino porque (quién nos dice) puede salir muy bien.

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“Cruzar el rubicón” (s/f.). En QueSignificado.com. Disponible en: https://quesignificado.com/cruzar-el-rubicon/ [Consultado: ].