Oxidación

La oxidación (acción y efecto de oxidarse u oxidar) es un proceso químico por el cual una molécula, ion o átomo pierde electrones, en oposición al proceso de reducción donde una molécula, ion o átomo tiene ganancia de electrones. En la simultaneidad de ambos procesos, llamada redox, un agente oxidante incorpora electrones mientras que un agente reductor los pierde.

El término de oxidación proviene del hecho de que la transferencia de electrones, en la mayoría de las reacciones, ocurre a través de la adquisición de los átomos de oxígeno y viceversa. No obstante ello, la reducción y oxidación pueden darse sin intercambiar oxígeno, como sucede con la oxidación a yodo del cloruro de sodio a través de la reducción de cloro a cloruro de sodio.

chain-566778_1280

Originariamente, el concepto de oxidación surgió como consecuencia de la combinación del oxígeno con otros elementos como el carbón y el hierro, en donde el color del hierro cambiaba al tomar contacto con el oxígeno, tomando el aspecto del moho; el contacto con el carbono, en cambio, producía una rápida combustión formando CO2.

Dichas reacciones introdujeron las nociones de oxidación rápida y lenta, si bien existen muchos y diferentes tipos de oxidación.

La oxidación lenta, es decir los procesos de reacción lenta, son aquellos que forman parte de nuestra vida en forma invisible, en los cuales no es percibida la energía producida puesto que se disipa en el ambiente como es el caso de nuestra respiración, la putrefacción de la madera, por ejemplo, o de otros materiales, la corrosión del hierro en contacto con el agua, la fotosíntesis, la fermentación de lácteos y alcoholes.

Las oxidaciones rápidas, en cambio, tienen efectos rápidamente visibles e inmediatos, generando alta temperatura con presencia frecuentemente de llama (se trata de reacciones conocidas como combustión).

El proceso de la oxidación también origina corrosión, que es la tendencia a recuperar su estado natural y mínima energía que poseen los metales.

Significados relacionados