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Polilla es la denominación de un insecto del grupo de los lepidópteros, adaptado a la convivencia en el interior de las viviendas. Suele convertirse en plaga y devorar ropa, papel, alimentos y otros bienes de uso cotidiano.

La polilla es una pequeña mariposa de hábitos nocturnos, que anida en larvas depositadas sobre telas o muebles. Es muy común verlas en los roperos, bibliotecas, alfombras y hasta en los alimentos secos.

Estos insectos que se hospedan sin permiso en los hogares, se alimentan de la queratina que contiene la fibra textil, por eso dejan agujeros a su paso.

polilla con alas abiertas

Una de las variedades de lepidópteros.

¿Qué es la polilla?

En la naturaleza, este insecto se encarga de reciclar la materia orgánica. Al alimentarse, las larvas (con apariencia de oruga) transforman el material orgánico en un proceso de degradación. Su valiosa tarea es importante para la limpieza de los deshechos orgánicos, y aprovechamiento de los nutrientes.

Pero si ingresan al hogar, el problema comienza cuando el proceso de degradación se produce en nuestra ropa, en nuestras alfombras o alimentos.

Estos bichos con alas se reproducen en tiempo récord: en diez días evolucionan de la fase huevo a la fase oruga microscópica. En esta última etapa son temibles, ya que consumen todo lo que encuentran a su paso, según su clase.

Las polillas son parecidas a las mariposas, pero a diferencia de ellas, tienen actividad nocturna. Además, otro aspecto diferenciador son sus crestas o plumas, en lugar de las antenas. Cuando vemos estas pequeñas mariposas, la polilla está en su forma adulta, y causa menos daños. Quienes pueden degradar gravemente objetos de valor son las larvas.

Comidas favoritas de la polilla

Estos insectos que suelen convertirse en plagas no deseables, anidan no sólo en prendas de vestir, sino también en puertas y muebles de madera. Habitualmente, según sea la especie, eligen para su alimento:

  • los alimentos almacenados como frutos secos, cereales, fideos, harina (anidan en techos, paredes, ventanas)
  • muebles antiguos, puertas de madera, libros de las bibliotecas
  • prendas de vestir de lana, seda, piel, plumas, algodón (anidan en cajones y armarios), en especial las que guardamos sucias.

Se propagan con tanta facilidad y es tan difícil advertirlas, que pueden pasar años hasta que advirtamos su presencia. Podemos encontrarlas en cualquier vivienda, en rincones donde no se limpia regularmente. En estos casos, causan grandes destrozos en abrigos y ropa.

¿Cómo prevenirlas?

Las polillas no quieren ser molestadas, por eso se refugian en áreas tranquilas y oscuras. En especial donde hay suciedad o restos de materia orgánica. Por lo tanto, se aconseja:

  • Guardar la ropa limpia en armarios y cajones, ya que se ven atraídas por tejidos manchados con sudor o comida
  • Lo que no se utiliza regularmente, guardarlo en cajas herméticas o bolsas a las que se les extrae el aire
  • Al menos una vez por mes agitar la ropa colgante de los placares o guardada en cajones
  • Aspirar regularmente armarios, rincones, estantes, en especial rincones (y sacar al aire libre la aspiradora para no propagar insectos)
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