Lobby es una palabra inglesa que significa literalmente “antesala” o “vestíbulo”, utilizado en los hoteles, oficinas y restaurantes como recibidor o sala de espera.

En estos recibidores, los individuos toman contacto previo con las instalaciones y reciben información sobre los servicios que ofrecen.

El lobby es un anglicismo que tiene actualmente un sentido figurado como sinónimo de cabildeo, que es un contacto directo, cara a cara, con el fin de persuadir a legisladores, jueces o integrantes de entes reguladores.

En América Latina el lobby es un grupo que ejerce presión sobre los poderes del Estado.

El lobby es una herramienta utilizada en las relaciones públicas para generar intrigas y estrategias, con las que posteriormente se gestionan peticiones conforme a los intereses comunes del grupo que lo utiliza.

Se trata esencialmente de un grupo de presión y un factor de poder sobre asuntos de distintas índoles, formado por personas que hacen “antesala” creando condiciones propicias favorables a sus intenciones.

Así es como cada grupo o sector busca la conformación de un lobby de influencias para ganar espacio en la toma de decisiones dentro de la institución donde ello ocurra.

En el sentido de cabildeo, el lobby es el medio que emplean fuertes grupos económicos, empresas poderosas y personalidades de influencia para ganar voluntades en las corporaciones y presionar a los poderes del Estado para obtener decisiones y legislación favorable a sus intereses.

Actualmente, en algunos Estados de Latinoamérica muchas empresas han obtenido beneficios millonarios evidentes a raíz del lobby con miembros gubernamentales, lo que pone la relación del lobby con la ética en tela de juicio.

El lobby financiero, en el marco de la especulación propia del capitalismo, es uno de los que ha adquirido mayor poder e influencia en la política de los Estados.

La operatoria más frecuente es el empleo de tácticas directas para estar presentes en temas legislativos y ejecutivos. Su influencia es visible en los distintos intentos de reformas impositivas o fiscales, o cuando se formulan los presupuestos.

Si bien en algunos países como Estados Unidos los grupos del sector financiero, propiedades y seguros invierten y gastan mayores recursos en lobby, en países tercermundistas el lobby ha ganado una connotación peyorativa en la opinión pública.

La financiación de las campañas electorales y de la política por parte de los privados, genera compromisos de los funcionarios públicos que se manifiestan con leyes favorables a los lobbies de determinados sectores económicos, gremiales, armamentistas, sindicales, ecologistas, entre otros.

El lobby no sólo es utilizado en el mundo financiero o en la política, sino que hay grupos conocidos como lobby rosa o lobby gay, que representan a los homosexuales, a los que se les atribuye gran influencia en el mundo del espectáculo y en la industria de la moda.

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