Depresión infantil

La depresión infantil es una condición de salud mental que afecta a niños, caracterizada por una profunda tristeza, ansiedad, desgano y otros síntomas. Dado que los menores no se comportan igual que los adultos, la detección no siempre se da rápidamente.

La diferencia entre la depresión infantil y una simple pena, es que esta perdura en el tiempo y afecta todos los aspectos de la vida de los menores. Esta condición puede ser producto de hechos concretos o deberse a un desorden químico endógeno.


Por mucho tiempo se creyó que la depresión era un problema de adultos y, que los niños no eran capaces de experimentar esta condición, pero hoy se sabe que los menores pueden presentarla desde la primera infancia.

El niño deprimido puede mostrarse retraído y desanimado

Si bien la depresión infantil puede darse en niños muy pequeños, no es tan común en ellos y se suele desarrollar en la etapa escolar, especialmente la preadolescencia y adolescencia. Los niños deprimidos, son más propensos a presentar otros problemas como adicciones, autoagresión y desordenes alimenticios, etc.


La depresión infantil afectará a entre el 1% al 3% de los niños en algún momento de su infancia, siendo menos común que la depresión en adolescentes o adultos, pero un niño que ya tuvo episodios depresivos está en riesgo de volver a presentarla.

Si bien los pequeños pueden mostrarse tristes y afectados por eventos negativos en su vida, puede tratarse de una respuesta normal y solo se considera depresión si estos siguen por más de dos semanas.

Un niño deprimido se mostrará irritable, enojado, triste o ansioso, pero la mayor señal son los cambios en su forma de ser y relación con los demás tanto en casa como en la escuela, ya que los pequeños no expresan sus sentimientos de la misma forma que los adultos.

Los cambios en el sueño, apetito, rendimiento escolar, dolores sin explicación y pensamientos de autoagresión son también señales de una posible depresión infantil, siendo incluso más comunes que los típicos de la depresión adulta.

Los niños con un historial familiar de depresión son más propensos a sufrirla, aunque los casos de depresión hereditaria en menores corresponden a un porcentaje bajo, aún así hay que prestarles especial atención.

El médico evaluará al niño para dar con un diagnóstico de depresión infantil y si está es leve, mediana o severa. Muchas veces otras patologías se confunden con una depresión, por lo que se les hace un seguimiento por años.

La depresión infantil se trata con psicoterapia y medicación en casos que sea necesario. No todos los fármacos utilizados en adultos están recomendados para niños, ya que los efectos adversos podrían sobrepasar los positivos, por ende nunca hay que medicarlos sin indicación de un psiquiatra o neurólogo infantil.

Ejemplos de uso de depresión infantil

  • El año pasado aumentaron los casos de depresión infantil en el país
  • La depresión infantil necesita un tratamiento médico y psicológico experto
  • Tras el divorcio de sus padres, Juan comenzó a mostrar señales de depresión infantil
  • La FDA aprobó un fármaco especialmente pensado para el tratamiento de la depresión infantil

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