Libre albedrío

El libre albedrío es la libertad de acción, la capacidad de decidir sin obstáculos y sin ser forzados a ello. El libre albedrío es una cualidad que distingue de las otras especies a la especie humana, al igual que el raciocinio y la autoconciencia.

En la vida cotidiana es más usual el término libertad, cuyo significado parece expresar prácticamente lo mismo que libre albedrío. Sin embargo, hay algunas diferencias entre ambas expresiones.

El libre albedrío es un concepto más complejo que el de libertad de acción.

La libertad es una capacidad para actuar a través del movimiento. Los animales poseen esta capacidad, pero no tienen la posibilidad del libre albedrío.

Cuando hablamos de libre albedrío nos referimos a un tipo de acción de mayor complejidad que la libertad de acción. Se trata de una capacidad de dimensiones superiores, en el sentido de que presupone la existencia de otras capacidades como la imaginación o la representación de posibilidades.

El libre albedrío es una capacidad para decidir con responsabilidad eligiendo entre un abanico de opciones. Es la posibilidad de tomar una decisión que luego podrá o no llevarse a la acción. Presupone, entre otras cosas, la consideración de un marco conceptual, de un contexto, de un lenguaje, de discernimiento entre los beneficios de cada alternativa.

Para el ejercicio del libre albedrío son necesarias algunas condiciones, como la autodeterminación y la existencia de posibilidades alternativas. No es libre una acción involuntaria, no intencional, ya que el sujeto no fue consciente de la acción que llevó a cabo.

Una acción es libre cuando hay voluntad para ponerla en práctica. Asimismo, no es libre una acción para la cual no tenemos alternativas. Por ejemplo no es libre la respiración, porque no tenemos la posibilidad de evitarla.

A lo largo de la historia, la existencia del libre albedrío fue un tema central entre distintas corrientes de pensamiento. Se trata de una temática muy controvertida, sobre la que existen infinidad de opiniones.

La ciencia ha tratado de disipar las dudas en búsqueda de una verdad comprobable acerca de la libertad de elección, compatible con el método científico.

A través de estudios psicológicos sobre el funcionamiento de nuestra mente y las decisiones que tomamos de manera consciente, fue revelado que la libertad de elección puede ser a veces una ilusión, ya que no podemos independizarnos libremente de las circunstancias que nos determinan.

A la hora de tomar decisiones, en algunas intervienen mecanismos inconscientes de manera automática en función de la experiencia previa, los prejuicios, las expectativas, las creencias, los deseos, los temores y las emociones. Es decir que son respuestas automatizadas que, lejos de ser espontáneas, repiten modelos aprendidos.

El libre albedrío tiene implicancias éticas, puesto que decidimos constantemente entre el bien y el mal. Según la Biblia, el hombre recibió de Dios la facultad de obrar según sus elecciones, y de elegir el camino correcto.

En el libro de Josué 24.15 dice “Si mal les parece servir a Jehová, escojan hoy a quien servir“. Sea intencionalmente o no, todos serviremos a alguien (al mal o al bien). Tenemos la alternativa de elegir el camino de lo bueno, de lo puro, de lo honesto, de lo correcto. En esto sí el libre albedrío nos otorga la posibilidad de decidir el camino, más allá del contexto social en el que estemos inmersos.

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