Fluoroscopía

La palabra fluoroscopía (del latín fluor: “curso” y skopein: del griego: “examinar”) es un método de exploración del cuerpo humano basado en la propiedad de los rayos x de hacer que algunos cuerpos sean fluorescentes. La fluoroscopía es una técnica de diagnóstico por imágenes que se utiliza en medicina con el propósito de obtener imágenes en tiempo real de la estructura interna del paciente a través de un fluoroscopio.

El fluoroscopio es una fuente de rayos x delante de la cual se sitúa el paciente, apoyado a su vez en una pantalla fluorescente. Algunos fluoroscopios modernos tienen acoplada a la pantalla una cámara de videos CCD y un intensificador de imágenes de rayos x, lo que permite grabar y reproducir las imágenes en un monitor.

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La fluoroscopía es un método que permite guiar gran variedad de intervenciones y exámenes diagnósticos, mostrando el movimiento gracias a una secuencia de imágenes cuya frecuencia es de 25 a 30 cuadros por segundo. Dicho procedimiento es similar al mecanismo de transmisión de imágenes de televisión o videos convencionales.

La utilización de rayos x en medicina, exige que los potenciales riesgos a los que será expuesto el paciente a través de un procedimiento, puedan ser sopesados con responsabilidad frente al beneficio esperado.

Pese a que las dosis de radiación intentan ser bajas en las fluoroscopías (y son más bajas que en las radiografías), la duración típica de un procedimiento y los niveles de exposición no dejan de ser altos para los pacientes debido al tiempo que requieren las series de imágenes tomadas en las exploraciones. De lo que se deduce que el tiempo de la fluoroscopía es el factor más relevante de la exposición.

En la actualidad las dosis de radiación lograron bajar notablemente con el avance de la ciencia y la tecnología, que permitió digitalizar las imágenes capturadas y detectar paneles planos.

Sinónimos de fluoroscopía

radioscopía

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