La popular expresión argentina que califica a alguien de “ortiva”, en un principio escrita con B larga, se refería a quien delata a otros.

Por eso los ortibos eran personas dejadas de lado ante el riesgo eventual de que expongan o traicionen al grupo.

Vinculada originariamente con el lunfardo rioplatense, ortiba con B larga en esa jerga designaba al soplón o buchón, derivado del término “batidor” al revés (pero sin la letra D).

En el lunfardo rioplatense, toda negativa califica a la persona que se niega de ortiva.

Es un término que no pertenece al diccionario, por eso es indistinto escribirlo con V o con B. La expresión es de uso coloquial, y ha perdido el sentido originario del término.

Se usa la palabra ortiva con V corta de modo muy frecuente entre los más jóvenes, con otro sentido.

En el uso vulgar, se califica como ortiva a la persona que habitualmente responde con negativas.

Es decir que rechaza ser parte de alguna actividad o situación a la que es convocado.

Por ejemplo en el campo laboral, es ortiva el empleado que no acepta formar parte de un equipo de fútbol de oficina.

O también el que no asiste a las reuniones que organizaron sus compañeros para compartir un asado.

Ortiva es un modismo que muchos jóvenes utilizan en algunas regiones argentinas de modo peyorativo. Lo usan para calificar a quienes tienen un tipo de conducta aburrida, juzgada como tal porque no aceptan una propuesta “divertida”.

El sentido actual es calificar de ortivo o de ortiva a toda persona malhumorada, antipática o desagradable.

El calificativo se extiende a quienes responden negativamente a una invitación de tipo social.

“Si fulana no viene a la fiesta es porque está muy ortiva últimamente“, “no le gusta practicar deportes porque es ortivo”, “¡qué ortiva es tu novia, que nunca baila”, “si no saluda es por ortiva”.

La persona ortiva siempre tiene una excusa para no aceptar una convocatoria, que tal vez no le agrada o no le interesa.

Los calificativos peyorativos como el de referencia, dan cuenta de la intolerancia que tiene la sociedad ante el libre albedrío del otro.

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