Verbos regulares e irregulares

Antes de conocer los verbos regulares e irregulares es necesario definir el verbo, que funciona como núcleo del predicado. Es la parte de la oración que expresa un movimiento, una acción, consecución, existencia, estado o condición del sujeto.

Los verbos tienen distintas clasificaciones según la persona, la voz, el tiempo verbal, teniendo a su vez distintos modos verbales de expresión, distintas conjugaciones y formas verbales.

Desde el punto de vista de la morfología de los verbos, podemos dividirlos en verbos regulares e irregulares, según sea su terminación y ajuste al modelo de conjugación.

Los verbos regulares son aquellos que se ajustan a la terminación del modelo de conjugación.

Los verbos irregulares son los que se apartan de dicho modelo de conjugación, presentando una variación en su raíz. Por ejemplo el verbo dar (terminación ar) se conjuga: doy, das, da, daremos, dimos, diere).

En el español, el modelo de conjugación verbal está establecido por la terminación del infinitivo. De acuerdo con ello, las conjugaciones a las que pueden pertenecer los verbos son:

  • Verbos terminados en “ar” (primera conjugación)
  • Verbos terminados en “er” (segunda conjugación)
  • Verbos terminados en “ir” (tercera conjugación)

Verbos regulares

La mayoría de los verbos mantienen esta forma regular en el español, ajustándose a su modelo de conjugación sin alterar la raíz y tampoco las desinencias.

La conjugación de los verbos regulares se realiza añadiendo las desinencias a la raíz, según corresponda a cada persona gramatical en los distintos tiempos y modos.

En toda la conjugación se mantendrán iguales tanto la raíz como la desinencia, siguiendo el modelo de conjugación.

Los verbos regulares terminados en “ar” seguirán el modelo del verbo “amar”, formando el participio con la añadidura de la terminación “ado” a la raíz. Por ejemplo el verbo “sanar” se conjuga añadiendo a su raíz “san” las terminaciones respectivas:

  • Yo sano
  • Tu sanas
  • El sana
  • Nosotros sanamos
  • Vosotros sanáis
  • Ellos sanan

Los verbos terminados en “er” seguirán el modelo del verbo “temer”, formando el participio con la añadidura de la terminación “ido” a la raíz. Por ejemplo el verbo “comer” se conjuga añadiendo a la raíz “com” las terminaciones respectivas.

  • Yo como
  • Tu comes
  • El come
  • Nosotros comemos
  • Vosotros coméis
  • Ellos comen

Los verbos terminados en “ir” seguirán el modelo del verbo “partir”, añadiendo la terminación “ido” a la raíz para formar el participio. Por ejemplo el verbo “subir” se conjuga añadiendo a su raíz “sub” la terminación respectiva.

  • Yo subo
  • Tu subes
  • El sube
  • Nosotros subimos
  • Vosotros subís
  • Ellos suben.

Verbos irregulares

Son irregulares todos los verbos que presentan algún cambio en la conjugación, ya que no siguen el modelo de conjugación de los verbos amar, temer y partir.

La irregularidad o el cambio pueden presentarse tanto en la raíz como en la terminación, o en ambas. Por ejemplo: sentir, poner, colgar, morir.

Las irregularidades verbales principales consisten en:

  • Aumentar, eliminar o cambiar una vocal
  • Cambiar una consonante
  • Carecer de tiempos o personas gramaticales
  • Presentar dos participios

Los verbos irregulares pueden presentar más de una irregularidad en su conjugación. Algunos de ellos son: aborrecer, advertir, agradecer, almorzar, arrepentirse, avergonzar, conducir, consolar, construir, disentir, errar, entre tantos otros.

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