Ortografía

De procedencia latina orthographia, la ortografía es el conjunto de reglas que regulan la escritura, las que forman parte de la gramática. Su principal uso es en la comunicación.

Se trata de un conjunto de convenciones que rigen el sistema de escritura de una determinada lengua.

La ortografía es entonces específica de cada lengua en particular, y se define como la correcta forma de escribir las palabras y utilizar los signos auxiliares de dicha lengua.

La ortografía estudia la forma correcta de escribir.

Para preservar la unidad de la lengua escrita nació la ortografía, a partir de una convención que tuvo aceptación de una comunidad lingüística. La institución que determina la regulación de esas normas es conocida habitualmente como Academia de Lengua.

Generalmente, la comprensión de un texto escrito no guarda relación con las reglas ortográficas.

Un texto puede ser comprensible para quien habla la misma lengua, a pesar de que el escrito esté lleno de faltas ortográficas. Sin embargo es importante la corrección ortográfica para aportar unidad y estandarización de la lengua.

La ortografía cumple una función importante en el lenguaje y la comunicación, especialmente en los textos escritos. La organización de las ideas, la expresión clara y la correcta ortografía le dan autoridad no sólo a los contenidos que se escriben, sino también a sus autores.

En la comunicación oral es posible hacer uso de ciertas licencias que a los textos escritos le quitarían prestigio y calidad. El lenguaje corporal, los gestos y el carisma del orador suelen solapar los contenidos mal expresados y ayudar con la gestualidad a la comprensión.

En cambio la comunicación escrita requiere de mayor rigor. Una buena comunicación escrita generará mejor imagen, profesionalismo y respeto hacia los comunicadores, permitiéndoles alcanzar el objetivo planificado.

Las faltas de ortografía son una mala carta de presentación a la hora de participar de un foro, de un trabajo de investigación, de un currículum, o de un oficio judicial.

El idioma es una herramienta cultural que va cambiando con los tiempos, incorporando neologismos y admitiendo palabras a través de los usos y costumbres, lo que no justifica un descuido de la ortografía.

Algunas lenguas basan sus normas en la utilización de fonemas (que son abstracciones mentales o representaciones de los sonidos), como ocurre con el castellano. Otras, como el inglés, optan por criterios etimológicos atendiendo al origen de los vocablos.

El texto escrito es la unidad superior de comunicación, de competencia organizacional y discursiva de quien habla. El resultado de su elaboración responde a un trabajo de contexto, habilidades comunicacionales y buen uso de las reglas ortográficas, generalmente característico de quienes son buenos lectores.

Con el uso masivo de las redes sociales estamos atravesados por un proceso de economía del lenguaje. Se minimiza al máximo el esfuerzo que se invierte en comunicación.

Abreviaturas, emoticones, simplificaciones y diferentes modos de acotar la forma de transmitir la información no perjudican el lenguaje (que es una cultura viva y adaptable) pero conllevan a un inmediatismo tal que conduce a la aceptación de los errores de ortografía.

El mal uso de los signos de puntuación y los acentos, muchas veces la carencia de ellos, hace que los textos sean incomprensibles o, peor aún, se altere su verdadero significado.

Etiquetas:o

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *