Karma

Karma tiene raíz en la palabra kri que significa “hacer” o “acción”. Pero el concepto se utiliza en el sentido de que cada acción deviene en una reacción. Es una noción que no se reduce a la idea de que una conducta positiva será recompensada, y una acción negativa será castigada sino que es una noción mucho más amplia.

La noción de karma, cuyo significado es acción, refiere a la idea de que las personas tenemos la capacidad para transformar nuestras vidas.

Karma

Es un principio de causalidad en el universo donde cada acción, aún las acciones espirituales, tienen un resultado o consecuencia. Si brindo apoyo a un ciego para cruzar la calle, la consecuencia es una sensación de bienestar, de felicidad o la sensación que tengas.

Vemos que no siempre la actitud que tengo ante la vida regresa en la misma forma, ya que mucha gente virtuosa o llena de bondad atraviesa malas situaciones, mientras que suceden cosas buenas a personas que practican la maldad.

Por eso en lugar de pensar en un boomerang, es preferible imaginar una tela de araña en la que si un cuerpo extraño toca cualquier punto por lejano que estuviera, repercute en todos sus hilos.

De igual manera, nuestro comportamiento influye en el exterior, no necesariamente bien delante nuestro.

Por ejemplo la manera en que tratas a tus hijos o a tu familia, afecta a las personas que ellos tratarán el resto del día, sea la escuela, la calle o el trabajo.

Y más aún, la cultura familiar que construyes en tu hogar frente a tus hijos, será aprendida por generaciones futuras. Y trasladada de generación en generación, por lo que se habrá forjado un hábito positivo o negativo según las elecciones de tu accionar.

Nuestro comportamiento tiene ramificaciones difíciles de dimensionar. El karma no debe identificarse con lo negativo solamente, ya que las buenas acciones también serán de influencia para otros en esta cadena de relaciones que es la vida en sociedad.

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